
Celebración del Mes de la Historia Afroamericana: Conversación con Reynisha Armand, licenciada en enfermería, directora de Operaciones Clínicas de Órganos de LifeGift/Fort Worth
¿Puedes contarnos un poco sobre ti y tu trayectoria?
Mi trayectoria se define por un compromiso con el servicio que abarca continentes y funciones. Nacida en la ciudad de Panamá, Panamá, llevo conmigo mi herencia afrolatina mientras me mudé a Texas para estudiar enfermería y, finalmente, serví en el Ejército de los Estados Unidos. Mi tiempo como soldado, incluyendo una misión en Irak, me inculcó una resiliencia que traje conmigo a Fort Worth.
Al pasar de ser líder de pelotón médico en el campo a trabajar en la UCI del Hospital John Peter Smith (JPS), descubrí mi vocación en el sector de la donación de órganos. Lo que comenzó como un trabajo de asistencia en traducciones para los coordinadores de LifeGift se convirtió en una carrera como especialista clínico en donaciones. Me enorgullece haber pasado más de una década actuando como puente entre la tragedia y la esperanza como uno de los gerentes de operaciones clínicas de órganos en la oficina de Fort Worth.
¿Qué experiencias han influido más en quién eres hoy?
Hay dos experiencias principales que han influido fundamentalmente en quién soy hoy:
Trabajando en la «primera línea» de las donaciones desde 2011, he acompañado a familias en los peores días de sus vidas. Estas interacciones me han enseñado que, incluso en lo más profundo del dolor, ofrecer una segunda oportunidad de vida es un gran privilegio. Esto ha moldeado mi identidad profesional como «líder servidor» en el ámbito clínico.
El 17 de noviembre de 2025, la industria a la que serví durante años se convirtió en algo personal. Ver a mi tía luchar contra la hepatitis viral y la insuficiencia hepática diagnosticadas una semana antes, verla luchar, cambió mi perspectiva para siempre. Ser testigo de cómo recibía un trasplante solo 10 días después de su cumpleaños me dio una nueva comprensión visceral del peso emocional que soportan las familias receptoras. Las llamadas «emocionales» para solicitar un hígado ya no eran solo hitos clínicos, sino milagros familiares.
¿Qué consejo le darías a alguien que desea tener un impacto en su comunidad?
Basándome en mis experiencias en el ejército, la atención médica y la defensa de las donaciones, este es mi consejo para aquellos que desean marcar la diferencia:
• Cultiva un corazón servicial: el impacto no se trata del reconocimiento, sino de los momentos tranquilos en los que puedes ser útil a los demás. Ya sea traduciendo para una familia necesitada o apoyando a un colega, actúa con la intención de servir.
• Salva las diferencias con empatía: mi capacidad para traducir era más que simplemente pasar del español al inglés; se trataba de traducir comodidad y claridad. Utiliza tu bagaje único (tu cultura, tu idioma o tus habilidades especializadas) para ayudar a las personas a sentirse vistas y comprendidas en momentos de crisis.
• Recuerda el poder de la resiliencia: tanto si te estás recuperando de una baja médica como si estás viendo a un ser querido luchar por su vida, tu lucha puede convertirse en tu fuerza. Utiliza tus pruebas personales para desarrollar una empatía más profunda hacia aquellos a quienes ayudas.
• Celebra las «segundas oportunidades»: el impacto se mide en las vidas que se transforman. Cuando ves a alguien a quien quieres y aprecias (mi tía) recuperándose y adaptándose a un nuevo hígado, te recuerda que cada esfuerzo que dedicas a tu comunidad contribuye a una historia más amplia de esperanza y renovación.