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Ross, Cheryl & Kimmy Witty

En Español

Living Donor & Wife 
Daughter / Kidney Recipient 
Spring, Texas

Ross Witty is a huge sports fan; he’s spent the majority of his life collecting sports memorabilia. But the team that’s most important to him is his family. So when his 12-year-old daughter, Kimmy, was diagnosed with a rare genetic kidney condition, he jumped into action.

Ross and his wife, Cheryl, were both tested as potential matches for Kimmy. Ross was a slightly better match. He endured a long, nerve-wracking journey, undergoing every test imaginable to make sure that not only was he a match, but that he could remain healthy after the donation.

Of course, as a father, he never had a second thought.

“Kimmy is one of the most kind, compassionate and caring people I have ever known,” he said. “The only thing I could think of was making her healthy again – the decision was really a no brainer.”

On Nov. 21, 2011, Ross gave a piece of himself so his daughter could live.

“Prior to donating, I registered as a donor,” Ross recalled. “But in my mind, it was meant for after I was gone. When I gave Kimmy my kidney, it opened my eyes to the importance of being a living donor, and I now encourage everyone I know to think about it.”

He says there were a few bumps along the road to recovery, but he was back at work within three weeks, and long term, the donation hasn’t interfered with his work or hobbies.

“I think most people are afraid it will have a tremendous impact on their current quality of life. They could look at me and see that it has not negatively affected me at all.”

On the other hand, it has improved Kimmy’s life in a huge way.

Before, Kimmy’s kidneys were only functioning at about 20 percent. She became so weak that she couldn’t attend school. She often had excruciating pain in her hands due to a calcium deficiency. But now, Kimmy is 19 and attending college. She lives and gives by being heavily involved in her church. She has even been able to go on several mission trips. After college, she plans to become a child life specialist, working with hospital-bound kids to help them lead full lives despite serious illnesses.

Ross, Cheryl and Kimmy also live and give by helping other families traveling down the same path they did. In July 2017, they launched their nonprofit – Children’s Transplant Initiative – to provide spiritual, emotional and financial support to children and families involved in the transplant process. Long term, they hope to build a pediatric transplant hospitality house, appropriately named Kimmy’s Kottage, near Texas Medical Center in Houston where pre-transplant, transplant and post-transplant children and their families can stay as they await their lifesaving organs.

“It has been such a joy and honor to get to know these kids and their families,” Ross said of their work so far. “It is truly humbling, and while people tell us we are a blessing, it is we who are truly blessed.”


Ross, Cheryl y Kimmy Witty

Donante en Vida y Esposa
Hija / Receptor de Riñón
Spring, Texas

Ross Witty es un gran aficionado de deportes. Se ha pasado la mayor parte de su vida coleccionando memorabilia de deportes. Pero su familia es su equipo más importante. De manera que cuando a su hija Kimmy, de 12 años, la diagnosticaron con una condición genética rara del riñón, él entró en acción. 

A Ross y su esposa Cheryl les hicieron pruebas para ver si eran compatibles con Kimmy. Ross fue ligeramente más compatible. Aguantó un largo viaje lleno de nervios, haciéndose todos los exámenes imaginables para asegurarse que no solo era compatible, sino que seguiría sano después de la donación.  

Claro, como padre, no tuvo que pensarlo dos veces.

“Kimmy es una de las personas más buenas, compasivas y cariñosas que he conocido,” dijo. “Lo único que podía pensar era que volviera a estar sana – no había que pensarlo mucho para tomar la decisión.”

El 21 de noviembre de 2011 Ross le dio una parte de sí mismo a su hija.

“Antes de la donación, estaba registrado como donante,” recuerda Ross. “Pero en mi mente, era para después de que me hubiera ido. Cuando le di a Kimmy mi riñón, me abrió los ojos a la importancia de ser un donante en vida, y ahora le recomiendo a todos que lo piensen.”

Dice que hubo algunos contratiempos en el camino a la recuperación, pero regresó a trabajar en tres semanas y a largo plazo, la donación no ha interferido con su trabajo o pasatiempos.

“Creo que la mayoría tiene miedo de que tendrá un gran impacto en su actual calidad de vida. Pueden verme y verán que no me ha afectado negativamente para nada.”

Por otro lado, Kimmy tuvo una gran mejoría en su vida.  

Anteriormente, los riñones de Kimmy solo funcionaban como al 20 por ciento. Estaba tan débil que ya no podía ir a la escuela. A menudo tenía un dolor insoportable en las manos debido a una insuficiencia de calcio. Pero ahora Kimmy tiene 19 años y estudia en la universidad. Vive y da participando en su iglesia. Hasta ha podido ir en varios viajes de misiones. Después de la universidad, tiene planes de convertirse en un especialista en vida infantil, para trabajar con niños en hospitales para ayudarlos a vivir vidas plenas a pesar de graves enfermedades.   

Ross, Cheryl y Kimmy también viven y dan ayudando a otras familias que están pasando por lo mismo que sufrieron ellos. En julio de 2017 iniciaron su organización no lucrativa – Children’s Transplant Initiative – para brindar apoyo espiritual, emocional y financiero a niños y familias relacionadas en el proceso de trasplante. A largo plazo, esperan construir una casa de asistencia para trasplantes pediátricos, llamada Kimmy’s Kottage, cerca del Texas Medical Center en Houston en donde se podrán alojar los niños y familias antes, durante y después del trasplante mientras esperan sus órganos salvavidas.

“Ha sido un placer y un honor conocer a estos niños y sus familias,” dice Ross de su trabajo hasta ahora. “Es muy conmovedor y aunque nos dicen que somos una bendición, los bendecidos en realidad somos nosotros.”

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