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Karlie Sageth de Mejia

En Español

Double-Lung Recipient – For the Second Time
Houston, Texas

Karlie Sageth de Mejia was diagnosed with asthma at 6 months old. As she grew up, she struggled to keep up with her twin, Sara. Asthma medication seemed to work for other kids but not for her. She was frequently so sick that she missed school.

Then in 2006, just before turning 16, Karlie was diagnosed with bronchiectasis, a chronic condition that thickens the walls of the bronchi. She was told she had six months to live – and that a case of the flu could kill her. She had to take oxygen with her everywhere and could no longer walk.

Yet, miraculously, Karlie got better and after two years only needed oxygen occasionally. She was thrilled to be able to get a job as an Uber driver, where she met LifeGift’s manager of organ preservation services Jocelyn Cooper when she picked up Jocelyn one day for a ride. They started talking, and Karlie eventually began volunteering for LifeGift. She also became interested in photography and started taking baby and wedding photos for her friends and family – and found a passion for doing makeup, volunteering her talents at fashion shows and photo shoots.

Then, Karlie’s right lung collapsed. Over the next several years, she was in and out of the hospital and once, for a few minutes, died in her mother’s arms. Recovery after that was difficult – she had trouble with simple tasks, like eating and walking. But she worked her way back to relative health with the aid of her faith, family and new fiancé, Elwin. In May 2014, Karlie was placed on the waiting list for a double-lung transplant.

She received that transplant on Oct. 4, 2014. The lungs came from Kenneth “Buddy” Wentworth, a 16-year-old Arizona motocross racer with a heart of gold. She was able to meet his family in April 2015.

“I would never have thought that my hero would have been a 16-year-old,” she said. “For him, being a donor was an act of compassion. When I see his family and friends, I actually see him through them, and I get why he did what he did. He saved my life and gave me four years to keep on living.”

After her transplant, Karlie says her proudest accomplishment was saving the money to purchase her dream car – a Jeep Wrangler.

Unfortunately, in 2016, Karlie’s body started rejecting those beautiful new lungs: She had acid reflux and underwent a gastric bypass. She was placed back on the waiting list in May 2018.

Luckily, a donor was able to provide Karlie with a lifesaving gift and she received a second double-lung transplant in July 2019. Karlie is doing well and is able to do more and more each day.

Her hopes for the future are simple. “I just want to live without thinking of all those steps I need to do before stepping out of my house. That’s all I want in life. I want to have energy to go through the day and not feel so tired that I need my bed.”

She lives and gives by volunteering when she can, sharing the story about her two double-lung transplants, so she can live a long life before becoming another kind of donor.

“I’ve been registered as an organ and tissue donor since I had an ID,” she said. “However, since I was diagnosed in 2006, I really want to give my body to science, so they can learn more and find a cure. I don’t want others to go through what I’ve been through.”


Karlie Sageth de Mejia

Receptora de dos pulmones – Por Segunda Vez
Houston, Texas

Karlie Sageth de Mejia fue diagnosticada con asma a los 6 meses de edad. Conforme fue creciendo, batallaba para seguirle el paso a su gemela, Sara. El medicamento para el asma parecía funcionar para otros niños, pero no para ella. A menudo estaba tan enferma que faltaba a la escuela.

Después, en el 2006, justo antes de cumplir 16, a Karlie la diagnosticaron con bronquiectasia, una condición crónica que engrosa las paredes de los bronquios. Le dijeron que tenía seis meses de vida – y que una simple gripe podría matarla. Tenía que llevar oxígeno con ella a todas partes y ya no podía caminar.

Sin embargo, milagrosamente Karlie mejoró y después de dos años solo ocasionalmente necesitaba el oxígeno. Estaba emocionada de conseguir un trabajo como conductora de Uber, en donde conoció a la gerente de servicios de preservación de órganos de LifeGift, Jocelyn Cooper, un día que la recogió como pasajera. Empezaron a platicar y con el tiempo Karlie se convirtió en voluntaria de LifeGift. También se interesó en la fotografía y empezó a tomar fotos infantiles y de bodas para sus amigos y familia – y encontró su pasión por el maquillaje, donando su talento en las pasarelas y sesiones de fotos.

Luego, el pulmón derecho de Karlie se colapsó. Durante los siguientes años, entró y salió del hospital y en una ocasión, brevemente, murió en los brazos de su madre. Fue difícil recuperarse después de eso – tenía problemas con tareas sencillas, como comer y caminar. Pero trabajó para quedar relativamente sana con la ayuda de su fe, su familia y su nuevo prometido, Elwin. En mayo de 2014 colocaron a Karlie en la lista de espera para un trasplante doble de pulmón.

Recibió su trasplante el 4 de octubre de 2014. Los pulmones vinieron de Kenneth “Buddy” Wentworth, un conductor de motocross de Arizona de 16 años con un corazón de oro. Tuvo la oportunidad de conocer a su familia en abril de 2015.

“Nunca hubiera pensado que mi héroe sería un joven de 16 años”, dijo. “Para él, ser donante fue un acto de compasión. Cuando veo a su familia y amigos, en realidad lo veo a él a través de ellos, y entiendo por qué hizo lo que hizo. El me salvó la vida y me dio cuatro años para seguir viviendo.”

Después de su trasplante, Karlie dice que su mayor logro fue ahorrar el dinero para comprarse el carro de sus sueños – un Jeep Wrangler.

Desafortunadamente, en 2016 el cuerpo de Karlie comenzó a rechazar sus nuevos y hermosos pulmones: ella tuvo reflujo ácido y tuvo que someterse a un bypass gástrico.   

Afortunadamente, un donante fue capaz dar a Karlie el regalo que le salvo la vida y ella recibió su segundo trasplante de doble pulmón en Julio de 2019. Karlie se encuentra bien de salud y puede hace más cosas cada día.  

Sus esperanzas para el futuro son sencillas. “Solo quiero vivir sin tener que pensar en todos esos pasos que necesito hacer antes de salir de la casa. Eso es todo lo que quiero en la vida. Quiero tener energía todo el día y no sentirme tan cansada que necesito acostarme.”

Ella es muy dedicada al voluntariado cada vez que puede, comparte su historia sobre su trasplante de doble pulmón, así ella podrá vivir por mucho tiempo antes que se convierta en otra clase de donante.

“Estoy registrada como donador de órganos y tejidos desde que saqué mi primera credencial de identificación,” dijo. “Sin embargo, desde que me diagnosticaron en el 2006, en realidad quiero donar mi cuerpo a la ciencia para que puedan aprender más y encontrar una cura. No quiero que otros pasen por lo que yo he sufrido.”

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