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Jensen, Jaron and Ameena Cruz

Children of Heart Valve Recipient/LifeGift Organ Placement Specialist
Houston, Texas

Rodney Cruz has worked with LifeGift for five years. With a background in respiratory therapy, he is now an organ placement specialist. In that position, he comes face-to-face with a lot of grief – but also a lot of hope.

“All of the donor families I have had the honor of meeting always say, ‘Thank you,’ to me,” Rodney says. “And my response is always, ‘I should be the one thanking you for giving the gift of life.’”

It all became even more personal for Rodney in May 2014 when he was diagnosed with aortic insufficiency – a condition in which a weak aortic valve was allowing blood to flow back into his left ventricle. In July 2015, Rodney received a new aortic valve and ascending aorta.

The transplant has given Rodney a future with his family: his wife, Maria, who’s also in the business of saving lives as a radiation therapist at MD Anderson Cancer Center; and their three kids, Jaron, 12, Jensen, 5, and Ameena, 2.

“I think that organ transplantation is awesome because it helps people recover from injuries that 100 years ago would be fatal,” Jaron says. “It saved my dad and helps him live.”

Jaron is a seventh-grade science buff who loves reading and video games, and wants to be an entomologist. Jensen is a precocious kindergartener with a smile that can melt anyone’s heart. Little Ameena loves to dance and will try any kind of food. 

They’re three healthy, carefree kids, glad to have two healthy parents. It’s easy to imagine them following in their parents’ footsteps, finding their own ways to help others.

“As long as you hope,” Jaron says, “you can do almost anything.”


Jensen, Jaron y Ameena Cruz

Hijos de receptor de válvula cardíaca/Especialista de asignación de órganos en LifeGift
Houston, Texas

Rodney Cruz ha trabajado para LifeGift durante cinco años. Con experiencia en terapia respiratoria, ahora es un especialista en asignación de órganos. En ese puesto, él se enfrenta cara a cara con mucho sufrimiento; pero también con mucha esperanza.

“Todas las familias de donantes a las que he tenido el honor de conocer siempre me dicen, “Gracias,” dice Rodney. Y mi respuesta siempre es: “Yo soy quien debería estar dándoles las gracias por el regalo de vida.”

Todo se volvió más personal para Rodney en mayo del 2014, cuando se le diagnosticó insuficiencia aórtica; una condición en la cual una válvula aórtica permite que la sangre retorne a su ventrículo izquierdo. En julio del 2015, Rodney recibió una nueva válvula aórtica y una nueva aorta.

El trasplante le ha dado a Rodney un futuro con su familia: su esposa, Maria, quien también se dedica a salvar vidas como terapeuta de radiación en el MD Anderson Cancer Center; y sus tres hijos, Jaron, Jensen y Ameena, de 12, 5 y 2 años de edad, respectivamente.
   
“Creo que el trasplante de órganos es impresionante porque ayuda a las personas a recuperarse de heridas que hace 100 años serían fatales,” dice Jaron. “Ello salvó la vida de mi padre y le ayuda a vivir.”

Jaron es un aficionado a las ciencias en séptimo grado y ama la lectura y los juegos de video, y desea ser un entomólogo. Jensen es un niño de kindergarten con mucha chispa, con una sonrisa que derrite el corazón de cualquier persona. La pequeña Ameena ama bailar y le gusta probar cualquier tipo de comida. 

Ellos son tres niños saludables, sin preocupaciones, felices de tener dos padres saludables. Es fácil imaginarlos siguiendo los pasos de sus padres, encontrando sus propias formas de ayudar a otros.

“Siempre y cuando tengas fé,” dice Jaron, “puedes hacer casi todo lo que quieras.”

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