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Tammy Ekrut & Michael Pettijohn

Tammy Ekrut & Michael Pettijohn

En Español

Tammy Ekrut
Living Donor
December 8, 2015, University Hospital
San Antonio, Texas

Michael Pettijohn
Liver Recipient
December 8, 2015, University Hospital
San Antonio, Texas

Michael Pettijohn was a strong guy. After four years in the U.S. Marine Corps, he went to work at HDR – a consulting engineering company – and started taking night classes at UT San Antonio to earn his bachelor’s degree in civil engineering. Busy as he was, he didn’t think much of it when he started feeling tired, and didn’t even notice his eyes had turned yellow until a coworker told him. When he mentioned to a classmate that he wasn’t feeling well, she urged him to go to a doctor. It took six months before he got his diagnosis: primary sclerosing cholangitis (PSC), a chronic disease in which your immune system attacks your bile ducts, leading to liver damage.

Fortunately, Mike started feeling better – good enough to start dating that classmate, Rebekah, whom he eventually married. They had two children. Then, in 2014, just as he was finishing his master’s degree, Mike took a turn for the worse and was hospitalized several times. In February 2015, he was placed on the waiting list for a liver. His best chance was a living donation of a partial liver.

Enter Tammy Ekrut, a wife, mother of two and a secretary at XTO Energy. She was scrolling through her Facebook feed when she saw a post from a friend, Katie. Katie was also a friend of the Pettijohns, and she laid out Mike’s story, making the plea for a willing donor. Tammy didn’t know Mike. But that didn’t matter.

“As I read Katie’s post, I knew God was inviting me into something He was doing,” Tammy said. “There were only three main qualifications, two of which I met right off the bat.” She joked: “The third would require coming clean about my age, but since we were talking about someone’s future, I figured I could trust the medical professionals with the truth.”

She filled out the online application and was called the next day to schedule testing. When Mike and Rebekah heard that a stranger was willing to donate, they couldn’t believe it.

“Having someone being willing to put their life on the line for you is beyond humbling,” Mike said. “It is the closest thing to Jesus’ love personified that I have ever experienced.”

They met by phone and then in person, and were immediate friends – their families would quickly become close. On September 14, doctors approved the transplant, scheduling it for October 27 – then after one scary hiccup, moved it to December 8.

“My biggest fear heading into transplant was that I wouldn’t be around long enough to shape my children’s lives,” recalled Mike. “I wanted to see my son become a man, and walk my daughter down the aisle, and I was fearful that I wouldn’t be there to do those things. Tammy’s sacrifice, her gift, made it possible. She said ‘YES’ to a stranger’s future and to his family’s future also. I just don’t know how you could begin to measure that.”

The surgery was a success. Mike received what he calls, “The most fun-loving and energetic right lobe of a liver that has ever been transplanted.”

Plus, he says: “I get the benefit of knowing Tammy, Jim and their daughters first hand, which is an honor and a pleasure. They are truly fantastic people and I love them. I wish everybody had someone like Tammy in their life.”

Tammy feels the same about Mike and his family.

“My ‘stranger’ didn’t stay a stranger long,” she says. “This sweet couple has been so gracious and loving to me, I feel like I’ve been the one who has received the greater gift. Our whole family feels like we have gained four new members.”

Mike calls Tammy his hero. Tammy feels differently.

“You can’t out-give God. People tell me all the time what a selfless act I did, but I know how much more I received in return.”

 


Tammy Ekrut & Michael Pettijohn

Tammy Ekrut
Donante en vida
8 de diciembre de 2015, University Hospital
San Antonio, Texas

Michael Pettijohn
Receptor de hígado
8 de diciembre de 2015, University Hospital
San Antonio, Texas

Michael Pettijohn era un tipo fuerte. Después de pasar cuatro años en la Infantería de Marina de los EE. UU., él se fue a trabajar a HDR, una empresa de consultoría de ingeniería, y comenzó a tomar clases nocturnas en la Universidad de Texas en San Antonio para obtener una licenciatura en ingeniería civil. Tan ocupado como estaba, no tomó muy en serio cuando comenzó a sentirse cansado, y ni siquiera notó que sus ojos se habían comenzado a poner de color amarillo, hasta que un compañero de trabajo se lo dijo. Cuando le mencionó a una compañera de clase que no se sentía bien, ella le recomendó acudir a un médico. Pasaron seis meses antes de que obtuviera su diagnóstico: colangitis esclerosante primaria (PSC), una enfermedad crónica en la cual su sistema inmune ataca los conductos biliares, lo que causa un daño hepático.

Afortunadamente, Mike comenzó a sentirse mejor, lo suficientemente bien como para empezar a salir con su compañera de clase, Rebekah, con quien finalmente se casó. Ellos tuvieron dos hijos. Luego, en el 2014, justo cuando terminaba su maestría, Mike empeoró y fue hospitalizado varias veces. En febrero de 2015, fue ingresado en la lista de espera de un hígado. La mejor oportunidad que él tenía, era de una donación de un hígado parcial de un donador en vida.

Tammy Ekrut, esposa, madre de dos hijos y secretaria en XTO Energy. Ella estaba leyendo las historias de su cuenta de Facebook cuando vió un mensaje de una amiga, Katie. Katie también era amiga de los Pettijohns, y ella expuso la historia de Mike, pidiendo un donante que estuviera dispuesto. Tammy no conocía a Mike. Pero eso no importó.

“Al leer la publicación de Katie, supe que Dios me estaba invitando a hacer algo que Él estaba preparando”, dijo Tammy. “Solo hubo tres requisitos principales, dos de los cuales cumplí de inmediato." Ella bromeó: “El tercero tenía que ver con mi edad real, pero como estábamos hablando sobre el futuro de alguien, pensé que podía confiarles esa verdad a los médicos."

Ella llenó la solicitud en línea y fue llamada el día siguiente para programar los análisis. Cuando Mike y Rebekah escucharon que un extraño estaba dispuesto a donar, no podían creerlo.

“Que alguien esté dispuesto a arriesgar su vida por ti es más que simple humildad", dijo Mike. “Es lo más cercano al amor personificado de Jesús que he experimentado."

Se conocieron por teléfono y luego en persona, y de inmediato se hicieron amigos, sus familias pronto tendrían una relación cercana. El 14 de septiembre, los médicos aprobaron el trasplante y lo programaron para el 27 de octubre; luego, después de un contratiempo a causa de hipo, lo cambiaron al 8 de diciembre.

“Mi mayor temor al dirigirme al trasplante fue que no viviría el tiempo suficiente para dar forma a la vida de mis hijos”, recordó Mike. “Quería ver a mi hijo convertirse en un hombre, y llevar a mi hija al altar, y tenía miedo de no estar allí para hacer esas cosas. El sacrificio de Tammy, su regalo de vida, hizo todo esto posible. Ella dijo ‘SÍ’ al futuro de un extraño y también al futuro de su familia. Simplemente no sé cómo podría uno comenzar a medir la grandeza de esto."

La cirugía fue un éxito. Mike recibió lo que él llama: “El lóbulo derecho más divertido y energético de un riñón que se haya trasplantado."

Además, él comenta: “Tengo la ventaja de conocer personalmente a Tammy, Jim y a sus hijas, lo cual es un honor y un placer. Son personas realmente fantásticas y las amo. Ojalá todos tuvieran alguien como Tammy en su vida ".

Tammy siente lo mismo sobre Mike y su familia.

“Mi 'extraño' no pasó mucho tiempo siendo un extraño", dice ella. “Esta pareja tan dulce ha sido muy amable y cariñosa conmigo, siento que fui quien recibió el más grande de los regalos. Nuestra familia siente que hemos ganado cuatro miembros nuevos."

Mike llama a Tammy su héroe. Tammy opina diferente.

“Uno no puede dar más que lo que da Dios. La gente me dice siempre qué fue un acto muy desinteresado, pero sé cuánto más recibí yo a cambio.”

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