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Manuel Romero and Lisa Corpus

En Español

Donor Parents
Fort Worth, Texas

Manuel Romero and Lisa Corpus describe hope as weathering a storm, being knocked down, but recognizing God’s rainbow. They would know.

“We found part of our rainbow when we met the young recipient of one of our son’s organs,” Lisa said.

Their son, Benjamin, was a happy, giggling child who loved soccer, dinosaurs and mimicking his dad. Manuel always wore a belt and a baseball cap, so Benjamin always did, too.

“Even if he just had on pajama pants or sweatpants, he would still want me to put his belt on for him,” Lisa said.

About a year after Benjamin was born, he was diagnosed with asthma. But it wasn’t until age 2 that he suffered a severe attack. By the time the paramedics arrived and intubated Benjamin, he’d been without oxygen for too long. After four days of praying and crying, Manuel and Lisa made the decision to take him off of artificial support.

It was the hardest moment of their lives, but they found comfort through people like Terry Boggs, chaplain at Cook Children’s Medical Center in Fort Worth, whose words soothed them during their time of unspeakable grief, and helped them choose to donate Benjamin’s organs to save the lives of other children.

“We knew if it were the other way around, we would want someone to make the decision that could save our baby’s life,” Lisa said.

It was a little over two years before they met one of those children. LifeGift and Cook Children’s hosted a special ceremony in April 2016, and both families attended. It was a blessing to meet Benjamin’s recipient and his family as well as to see Chaplain Boggs again.

“The day of the ceremony we felt a flood of emotions,” Lisa said. “We were nervous, happy, sad, scared, but also grateful for the opportunity.”

Benjamin’s liver recipient is Jacob Lopez-Godoy, age 4. He and his parents, Dago and Joseline, and his grandmother, Rosa, drove down from their home in Oklahoma City to meet Manuel and Lisa. After the ceremony, the whole group went to the cemetery together to visit Benjamin’s grave. Dago and Joseline laid roses there; Jacob brought a thank-you balloon for the little boy who saved his life.

They all spent Thanksgiving together in 2016.

“It’s kind of hard to explain or put into words all that has transpired,” Lisa said. “We’re family now. Benjamin connects us.”

Before losing their son, Manuel and Lisa didn’t think much about organ donation. Now, they share their testimony wherever they can. They work health fairs for LifeGift and participate every year in the Donate Life Texas 2nd Chance Run. Last year, family and friends ran with them, earning them recognition as one of the largest teams in the event.

“We learned the miracles and impact an organ/tissue donor can have on so many lives. It’s a beautiful and selfless thing to do.”

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Connections

Meet Terry Boggs, D.Min.

Chaplain at Cook Children's Medical Center 

I had the privilege of accompanying Benjamin Romero’s family as one of its chaplains during the difficult days in intensive care at Cook Children's Medical Center and following Benjamin’s death, providing the family supportive care, prayers and counsel. I listened to their pain and sadness, their hopes and dreams. In the midst of a journey no parent ever wants to make, Benjamin’s family gave expression to compassionate love for one another, and a deep love for others. Many were blessed by Benjamin’s blessing through organ and tissue donation. I continue to respect the family's deep faith and committed energy to share with others their experience of grace and renewing hope. Such hope sustains them even now. We all have a legacy to give in our daily living. Young Benjamin Romero crafted his legacy in life; in death his family gave witness to a love that found him through his family and friends and shared far beyond their own personal, precious story.

What's the most moving experience you've had, related to organ and tissue donation? 

There are so many families over these past eight years. Another moving experience came as I listened to two organ recipients, at the first organ donor family and recipient reunion hosted by Cook Children's and LifeGift. Each woman described to the grandmother of a young child, who had died by nonaccidental trauma, how grateful they each were for the gift of her grandson's kidney, and the life-changing effect they experienced. One of the recipients had endured dialysis three times a week for 22 years. She said, "I am now able to pick up my granddaughter and hold her for the first time. My life is new in so many ways." 

Honoring Benjamin Romero

Organ Donor

Meet Jacob Lopez-Godoy

Liver Recipient


Manuel Romero y Lisa Corpus

Padres del Donante
Fort Worth, Texas

Manuel Romero y Lisa Corpus comparan a la esperanza con lidiar una tormenta, con ser derribado, pero reconocen el arco iris de Dios. Ellos lo saben muy bien.

"Encontramos parte de nuestro arco iris cuando nos reunimos con el niño beneficiario de uno de los órganos de nuestro hijo", dijo Lisa.

Su hijo Benjamín había sido un niño muy feliz, risueño, que amaba el fútbol, los dinosaurios, y le gustaba imitar a su papá. Manuel siempre llevaba un cinturón y una gorra de béisbol, por lo que Benjamín también siempre lo hacía. 

"Incluso, si él llevaba puesto sólo pantalones de pijama o de gimnasia, él siempre quería que le pusiera un cinturón", dijo Lisa.  

Al año de su nacimiento, a Benjamín le diagnosticaron asma. Pero no fue sino hasta que cumplió 2 años que sufrió un ataque severo. Para cuando llegaron los paramédicos e entubaron a Benjamín, él ya había estado sin oxígeno por demasiado tiempo. Tras cuatro días de orar y llorar, Manuel y Lisa tomaron la decisión de desconectarle del respirador artificial. 

Fue el momento más difícil de sus vidas, pero encontraron consuelo gracias a gente como Terry Boggs, capellán del Centro Médico Cook Children’s en Fort Worth, cuyas palabras sirvieron para calmarles en aquel momento de inefable dolor, y además les ayudó a decidirse por donar los órganos de Benjamín para salvar las vidas de otros niños.

"Sabíamos que si era al revés, hubiésemos querido que alguien tome la decisión para salvar la vida de nuestro bebé", dijo Lisa. 

Al cabo de unos dos años conocieron a uno de esos niños. LifeGift y el Centro Médico Cook para Niños organizaron una ceremonia especial en abril de 2016, a la que asistieron ambas familias. Fue una bendición conocer al beneficiario de Benjamín y a su familia y poder ver nuevamente al Capellán Boggs.  

"El día de la ceremonia sentimos un torrente de emociones", dijo Lisa. "Estuvimos nerviosos, felices, tristes, asustados, pero también agradecidos por la oportunidad."

El receptor del hígado de Benjamín es Jacob Lopez-Godoy, de 4 años de edad. Él y sus padres, Dago y Joseline, junto con su abuela Rosa, viajaron desde su casa en la Ciudad de Oklahoma para reunirse con Manuel y Lisa. Después de la ceremonia, todo el grupo fue al cementerio para visitar la tumba de Benjamín. Dago y Joseline colocaron rosas; Jacob trajo un globo de agradecimiento para el niñito que salvó su vida.

Todos pasaron el día de Acción de Gracias juntos en 2016.

"Es algo difícil de explicar o poner en palabras todo lo que ha sucedido", dijo Lisa. “Ahora somos familia. Benjamín nos une."

Antes de perder a su hijo, Manuel y Lisa no habían pensado mucho sobre la donación de órganos. Ahora, ellos comparten su experiencia donde pueden. Trabajan en las ferias de salud de LifeGift y participan todos los años en el maratón de donar vida: Donate Life Texas 2nd Chance Run. El año pasado, la familia y los amigos corrieron con ellos, por lo cual tuvieron el reconocimiento como uno de los equipos más grandes del evento.

"Hemos aprendido acerca de los milagros y las repercusiones que puede tener un donante de órganos y tejido sobre tantas vidas. Es una cosa muy hermosa y desinteresada que uno puede hacer." 

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Conexiones

Conozca a Terry Boggs, D. Min.

Capellán del Centro Médico Cook Children’s

Tuve el privilegio de acompañar a la familia de Benjamín Romero como uno de sus capellanes durante los difíciles días de cuidados intensivos en el Centro Médico Cook para Niños, e inclusive después de la muerte de Benjamín, proporcionando cuidado, apoyo familiar, y oraciones. Escuché su dolor y tristeza, sus esperanzas y sus sueños. En medio de una jornada que ningún padre quisiera hacer, la familia de Benjamín supo crear una expresión de amor compasivo de uno a otro, y un profundo amor por los demás. Muchos resultaron bendecidos por la bendición de Benjamín a través de la donación de órganos y tejidos. Mantengo un gran respeto por la fe profunda y el compromiso de la familia para compartir con los demás su experiencia de gracia y renovación de esperanza. Incluso hoy, esa esperanza los sigue sosteniendo. Todos tenemos un legado de entrega en nuestras vidas. El pequeño Benjamín Romero construyó su legado en vida; en la muerte su familia dio testimonio de un amor que entregó a través de su familia y amigos y que compartieron mucho más allá de su preciada historia personal.

Con respecto a la donación de órganos y tejidos ¿cuál es la experiencia más conmovedora que jamás haya tenido? 

Hay tantas familias a lo largo de estos últimos ocho años. Conocí de otra experiencia conmovedora cuando escuché a dos receptoras de órganos durante la primera reunión de familias donantes de órganos y receptores beneficiarios, organizada por el Centro Médico Cook Children’s y LifeGift. Cada una de las mujeres explicó a la abuela de un niño que había fallecido por trauma no-accidental, cuán agradecida cada una de ellas estaba por la donación del riñón de su nieto, y por el cambio de vida que ellas habían experimentado. Una de las receptoras había padecido la diálisis tres veces por la semana durante 22 años. Ella dijo, "ahora puedo, por primera vez, levantar a mi nieta y sostenerla en mis brazos. Tengo una nueva vida en muchos sentidos". 

Homenaje a Benjamín Romero

Donante de órgano

Conozca a Jacob Lopez-Godoy

Receptor de riñón

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