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Stacey & Kim Pitzer; CJ Driessner

Stacey & Kim Pitzer; CJ Driessner

En Español

Donor Family
Mansfield, Texas

Hannah Driessner
Organ and Tissue Donor
June 24, 2007 – July 6, 2017

Each morning, Stacey Pitzer woke up her daughter, Hannah Driessner, by playing Hannah’s favorite song, “10,000 Reasons,” about praising God daily.

“The sun comes up, it’s a new day dawning / It’s time to sing Your song again,” say the opening lyrics by Matt Redman.

Hannah lived that song in many ways. An incredibly smart 10-year-old with a strong faith, she was at the top of three of her classes when she graduated 4th grade, and was registered for all AP classes in 5th grade. She loved searching out the Bible verses that made up her favorite songs. And she adored her younger brother, CJ, age 7.

Hannah also adored horses. Every day, she fed, watered and brushed her horse, Frankie – and it was while riding Frankie on July 6, 2017 that Hannah fell, hit her head and passed away. Frankie stayed by her side until the paramedics took her away.

Stacey, amidst the unimaginable grief of losing her child, had to make a decision. Should she donate Hannah’s organs?

Stacey and her sister, Kim, had both helped register organ donors while working at the Department of Public Safety. In fact, Kim taught Donate Life classes to employees. And Stacey had a heart for helping people, which she instilled in her children. She had just become a registered nurse and was involved in a variety of volunteer work, including an annual medical mission trip to the Dominican Republic.

More than all this, it was obvious what Hannah would have wanted. She was particularly passionate about conserving and reusing things, always asking why a building couldn’t be remodeled instead of torn down, or asking her mother to sell the car and ride her horse to work instead.

Hannah’s pancreas, liver and kidneys saved four lives.

“It has been a blessing,” said Stacey. “It not only changes the recipient’s life, but also their families’ lives, too, as they regain health and can function better. It gives my family something positive to reflect on as we grieve.”

It’s one of many ways Hannah is still living out her favorite song, as the final verse says: “And on that day when my strength is failing / The end draws near and my time has come / Still my soul will sing Your praise unending / 10,000 years and then forever more.”

 


Stacey & Kim Pitzer; CJ Driessner

Familia donante
Mansfield, Texas

Hannah Driessner
Donante de órganos y tejidos
24 de junio de 2007 – 6 de julio de 2017

Cada mañana, Stacey Pitzer despertaba a su hija, Hannah Driessner, cantando la canción favorita de Hannah, “10,000 Razones”, que se trata sobre la diaria alabanza a Dios.

“Sale el sol, es un nuevo día que amanece / Es hora de cantar tu canción otra vez”, dice la letra inicial de Matt Redman. Hannah vivió esa canción de muchas maneras. Una niña increíblemente inteligente de 10 años de edad con una fe muy firme, estaba entre los tres mejores de su clase cuando se graduó de 4o grado, y se inscribió en todas las clases AP de 5o grado. Le encantaba buscar los versículos de la Biblia que formaban parte de sus canciones favoritas. Y adoraba a su hermano menor, CJ, de 7 años. Hannah también adoraba los caballos. Todos los días, ella alimentaba, daba beber agua y cepillaba su caballo, Frankie, y fue mientras montaba a Frankie el 6 de julio de 2017 cuando Hannah cayó, se golpeó la cabeza y falleció. Frankie se quedó a su lado hasta que los paramédicos se la llevaron. Stacey, en medio del dolor inimaginable de perder a su hija, tuvo que tomar una decisión. ¿Debería ella donar los órganos de Hannah? Stacey y su hermana, Kim, habían ayudado a registrar donantes de órganos mientras trabajaban en el Departamento de Seguridad Pública. De hecho, Kim impartió clases de Done Vida a los empleados. Y Stacey tenía un corazón para ayudar a las personas, mismo que inculcó a sus hijos. Acababa de graduarse como enfermera registrada y participó en varios trabajos como voluntaria, incluido un viaje anual de misión médica a la República Dominicana. Más que todo esto, era obvio lo que Hannah hubiera querido. Ella estaba particularmente apasionada por conservar y reutilizar cosas, siempre preguntando por qué un edificio no podía ser remodelado en lugar de ser derribado, o pidiéndole a su madre que vendiera el automóvil y montara su caballo para ir al trabajo. El páncreas, el hígado y los riñones de Hannah salvaron cuatro vidas. “Ha sido una bendición”, dijo Stacey. “Esto no solamente cambia la vida del receptor, sino también la vida de sus familias, a medida que recobran la salud y pueden vivir mejor. Le da a mi familia algo positivo para reflexionar mientras estamos de duelo.” Es una de las muchas maneras en que Hannah todavía está viviendo su canción favorita, como dice el verso final: “Y en ese día en que mi fortaleza flaquee / El final se acerca y mi tiempo se cumplió / Aun así mi alma cantara tus alabanzas sin fin/ 10,000 años y aún más y más.”

Side Body: 

Hannah Pitzer

Hannah Driessner, organ and tissue donor

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