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Kayli & Emily Curda

Kayli & Emily Curda

En Español

Liver Recipient & Sister
January 3, 2010, Children’s Memorial Hermann Hospital
Houston, Texas

Petey
Kayli’s Dog

Kayli and Emily Curda didn’t always get along. A six-year age difference meant they clashed a lot. But when Kayli got sick with autoimmune hepatitis and end-stage liver disease at 14, it scared Emily, then 8. Emily was terrified to visit Kayli in the hospital, so other relatives would keep Emily busy while their parents were at the hospital with Kayli.

Kayli was placed on the waiting list for a new liver on November 13, 2009. It’s always a tough place to be, knowing that the lifesaving gift you hope for involves someone else’s loss. A hospital chaplain visited her and explained, “We’re not wishing someone dies. We’re praying that someone is generous with their loss.”

That understanding eased Kayli’s mind and helped her focus on maintaining her health and enjoying what she could of life in the meantime.

It was still tough on Emily, too. But when a family friend took her to the Build-A-Bear workshop, Emily wanted to make a bear for Kayli instead of herself. She included a voice recorder inside saying “Get well soon, Sissy. I love you.”

And Kayli did get well.

The family was at a blood drive in Kayli’s honor when they got the call that there was a liver match.

“On the way to the hospital, I couldn’t stop crying with tears of joy,” Kayli said. “But also I was incredibly nervous, because of the risk of it being a false alarm.”

It wasn’t a false alarm. Kayli received her transplant on January 3, 2010, at age 15.

A year later, she wrote to her donor family and got a response. Her donor was a sweet, 16-year-old girl who loved sports and music. Kayli says it took her a long time to figure out how she felt about receiving a transplant, but “to know that their daughter is now living on through me, makes me want to do all that I possibly can to share the gift of organ and tissue donation.”

She’s serious about that mission. Kayli graduated last year from Texas Tech University with a Bachelor of Science in human development and family studies, with a minor in psychology. She interned at LifeGift, volunteers as an Ambassador of Hope and is considering a career in organ and tissue donation.

And the two sisters are closer than ever.

“We take long walks with my dog, Petey and talk the whole time. She’s my best friend,” Kayli says. “She’s so witty, funny and smart. I will have hour-long phone calls with her.”

Though Kayli is now 23, she still has the bear Emily gave her. “It’s the one stuffed animal I will never ever give away.”

 


Kayli & Emily Curda

Receptora de hígado y hermana
3 de enero de 2010, Hospital Children’s Memorial Hermann
Houston, Texas

Petey
La mascota de Kayli

Kayli y Emily Curda no siempre se llevaban bien. Una diferencia de edad de seis años significaba que peleaban a menudo. Pero cuando Kayli se enfermó de hepatitis autoinmune y de enfermedad hepática en etapa terminal a los 14 años, Emily, que entonces tenía 8 se asustó mucho. Emily estaba aterrorizada de visitar a Kayli en el hospital, por ello fue que sus parientes mantenían a Emily ocupada mientras sus padres estaban en el hospital con Kayli.

Kayli fue puesta en la lista de espera para un nuevo hígado el 13 de noviembre del 2009. Esto puede ser algo difícil, sabiendo que el regalo para salvar una vida que uno espera implica la pérdida de alguien más. Un capellán del hospital la visitó y le explicó: “No es que deseemos que alguien muera". Lo que hacemos es orar para que alguien sea generoso con su pérdida.”

Comprender esto alivió el pensamiento de Kayli y la ayudó a concentrarse en mantener su salud y mientras tanto disfrutar lo que pudiera de la vida.

Aun así, fue difícil para Emily. Pero cuando un amigo de la familia la llevó al taller para hacer su propio osito de peluche, Build-A-Bear, Emily quería hacer un oso para Kayli en lugar de hacer uno propio. Ella incluyó una grabadora de voz dentro diciendo “Alíviate pronto, miedosita. Te amo.”

Y Kayli se alivió.

La familia estaba en un evento de donación de sangre en honor de Kayli cuando recibieron la llamada de que había un donador compatible de hígado.

“De camino al hospital, no pude dejar de llorar con lágrimas de alegría”, dijo Kayli. “Pero también estaba increíblemente nerviosa, por el riesgo de que fuera una falsa alarma.”

No fue una falsa alarma. Kayli recibió su trasplante el 3 de enero del 2010, a los 15 años de edad.

Un año después, ella le escribió a la familia de su donante y recibió una respuesta. Su donante había sido una niña dulce de 16 años que amaba los deportes y la música. Kayli dice que le llevó mucho tiempo descubrir cómo se sentía acerca de recibir un trasplante, pero “saber que su hija ahora está viviendo a través de mí, me hace querer hacer todo lo que pueda para compartir el gran regalo que es la donación de órganos y de tejidos.”

Ella habla en serio sobre esa misión. Kayli se graduó el año pasado de la Universidad Texas Tech con una Licenciatura en Ciencias en desarrollo humano y estudios familiares, con una especialización en psicología. Realizó una pasantía en LifeGift, fue voluntaria como Embajadora de Esperanza y está considerando una carrera relacionada con la donación de órganos y tejidos.

Y las dos hermanas tienen una relación muy cercana, más que nunca.

“Tomamos largas caminatas con mi perro, Petey y hablamos todo el tiempo. Ella es mi mejor amiga”, dice Kayli. “Ella es muy ingeniosa, divertida e inteligente. Tendré conversaciones telefónicas de una hora con ella.”

Aunque Kayli ahora tiene 23 años, y todavía tiene el osito que Emily le dio. “Es el único osito de peluche que nunca regalaré.”

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