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Grover "Gary" Fickes

Grover "Gary" Fickes

En Español

Liver Recipient
February 17, 2008
Methodist Dallas Medical Center, Dallas, Texas

In February 2008, Gary Fickes, Tarrant County Commissioner for Precinct 3, was too sick to go to his son’s wedding. After suffering from hemochromatosis for 15 years, he was placed on the waiting list for a liver, and given only 6 to 18 months to live.

Gary had just spent nearly a month in the hospital, but his doctors decided he was well enough to go home so he could be with his family around the time of the wedding – even still, he still couldn’t attend the ceremony.

The morning of the wedding, Gary’s sons, Corey and Chris, arrived early to spend time with him. Gary was concentrating on making the perfect poached egg – his first non-hospital food in weeks. When the phone rang, Gary ignored it, letting his family answer while he sat down to enjoy his meal.

Just as Gary was about to take the first bite, his sons crowded around him, stealing away his eggs and iced tea. He wasn’t supposed to eat anything, they explained. That phone call was from the transplant coordinator. They had found Gary a liver.

So, early the next morning, about 10 hours after his son and new daughter-in-law said their vows, Gary had the transplant that saved his life.

“They started their new life,” Gary said. “And I started mine.”

A month later, Gary wrote a letter to his donor’s family, expressing thanks from himself and his family. He never heard back from them, but continues to say that they will always be his heroes for making one of the toughest decisions of their lives by saying “YES” to sharing the gift of life.

Today, Gary uses his connections to local civic organizations such as Rotary Clubs to speak to others about organ and tissue donation. He has even hosted LifeGift at his office to recruit donors and has formed large teams for the Donate Life Texas 2nd Chance Run in Fort Worth.

And since the transplant, Gary has become a grandfather. Now he enjoys playing with the grandchildren he never would have even met otherwise. 

 


Grover "Gary" Fickes

Receptor de hígado
17 de febrero de 2008
Methodist Dallas Medical Center, Dallas, Texas

En febrero de 2008, Gary Fickes, Comisionado del Condado de Tarrant para el Precinto 3, estaba demasiado enfermo para asistir a la boda de su hijo. Después de padecer de hemocromatosis durante 15 años, se le colocó en la lista de espera de un hígado y le pronosticaron solamente de 6 a 18 meses de vida.

Gary acababa de pasar casi un mes en el hospital, pero sus doctores decidieron que estaba lo suficientemente bien como para irse a casa para poder estar con su familia durante la boda, incluso así, no podía asistir a la ceremonia.

La mañana de la boda, los hijos de Gary, Corey y Chris, llegaron temprano para pasar un rato con él. Gary se estaba concentrando en preparar el huevo escalfado perfecto, su primer alimento no hospitalario en semanas. Cuando sonó el teléfono, Gary lo ignoró y dejó que su familia respondiera mientras él se sentaba a disfrutar de su comida.

Justo cuando Gary estaba a punto de dar el primer bocado, sus hijos se pusieron a su alrededor, retirándole los huevos y el té helado. Se suponía que no debía comer nada, le explicaron. Esa llamada telefónica había sido del coordinador de trasplantes. Habían encontrado un hígado para Gary.

Así que, a la mañana siguiente, aproximadamente 10 horas después de que su hijo y su nuera unieron sus vidas, Gary recibió el trasplante que le salvó la vida.

“Ellos comenzaron su nueva vida", dijo Gary. “Y yo comencé la mía."

Un mes después, Gary escribió una carta a la familia de su donante, expresando su agradecimiento y el de su familia. Él nunca escuchó de ellos, pero continúa diciendo que siempre serán sus héroes por haber tomado una de las decisiones más difíciles de sus vidas al decir “SÍ” para compartir el don de la vida.

A la fecha, Gary usa sus contactos con organizaciones cívicas locales como Rotary Clubs para hablar con otros sobre la donación de órganos y tejidos. Incluso ha recibido a LifeGift en su oficina para reclutar donantes y ha formado equipos grandes para la Second Chance Run de Done Vida de Texas en Fort Worth.

Y después del trasplante, Gary se convirtió en abuelo. Ahora le gusta jugar con los nietos que, de otro modo, nunca hubiera conocido.

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