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Elif Yuskel

Future Heart Recipient
Sugar Land, Texas

Fatma and Sancak Yuskel moved to America from Turkey with their three children, Melik, Selcen and Yagmur, in 2003. But Fatma says it wasn’t until five years later that she truly realized why they were meant to be in the U.S. Their fourth child, Elif, was born in 2008 with a rare heart defect called hypoplastic left heart syndrome. The left side of Elif’s heart was critically underdeveloped, and she had to go into surgery immediately.

“In Turkey, she would have died,” Fatma says.

They aren’t out of the woods yet. Elif had two more heart surgeries, one at 3 months old and one at 3 years old. Though Elif isn’t on the waiting list for a new heart yet, she will be eventually – maybe in a few years, or maybe as soon as tomorrow. 

Elif, now age 7, doesn’t fully understand how sick she is or what it will mean to have a heart transplant. But she does notice little things, like how she gets tired easily when she runs with her friends at recess. She hopes one day to be able to keep up with them.

Elif has big dreams, too. She loves baking cookies and wants to be a baker when she grows up. She likes to play with Play-Doh and Legos. She also likes to talk a lot, which often gets her into trouble.

Fatma, an infectious disease doctor, and Sancak, a pediatric ear-nose-throat physician, work hard to keep Elif happy and carefree, so she can have as normal a childhood as possible. But the stress is all too real for them.

“No one should be on the waiting list,” Fatma says, through tears. 

She believes many people don’t register to become donors for religious reasons, though most major religions support organ and tissue donation. The Yuskels are Muslim and open-minded; Fatma hopes their story will inspire people of all faiths to register and help save lives like Elif’s.


Elif Yuskel

Futuro receptor de corazón
Sugar Land, Texas

Fatma y Sancak Yuskel se trasladaron a los Estados Unidos provenientes de Turquía con sus tres hijos, Melik, Selcen y Yagmur, en el 2003. Pero Fatma dice que no fue sino hasta cinco años después que ella realmente se dió cuenta de lo que significaba estar en los Estados Unidos. El cuarto de sus hijos, su hija, Elif, nació en el 2008 con una rara deficiencia cardíaca denominada síndrome de corazón izquierdo hipoplástico. El lado izquierdo del corazón de Elif se encontraba con una deficiencia crítica de desarrollo, y tuvo que ser sometida a cirugía de inmediato.

“En Turquía, ella habría muerto,” dice Fatma.

Ella aún no sale del problema. Elif tuvo dos cirugías de corazón más, una a los 3 meses de edad y otra a los 3 años. Aunque Elif aún no está en la lista de espera para un corazón, ella lo estará eventualmente; quizá en unos cuantos años, o quizá tan pronto como mañana. 

Elif, que ahora tiene ya 7 años, no entiende plenamente lo enferma que se encuentra o lo que significaría para ella tener un trasplante de corazón. Pero ella se da cuenta de cosas pequeñas, como el hecho de que se cana fácilmente cuando corre con sus amigos durante el recreo. Ella espera poder un día correr junto con ellos.

Elif también tiene grandes sueños. Ella adora hornear galletitas y desea ser un repostero cuando crezca. A ella le gusta jugar con Play-Doh y con Legos. También le gusta hablar mucho, lo que con frecuencia le causa problemas.

Fatma, es médico especialista en enfermedades infecciosas, y Sancak, es médico pediatra especialista en oído, nariz y garganta trabajan arduamente para mantener feliz a Elif, para que tenga una infancia tan normal como sea posible, pero el estrés es demasiado para ellos.

Con lágrimas en sus ojos, Fatma dice “Nadie debería estar jamás en la lista de espera”. 

Ella cree que muchas personas no se registran como donantes por razones religiosas, aunque la mayoría de las religiones apoyan la donación de órganos y tejidos. Los Yuskel son musulmanes y son de amplio criterio; Fatma espera que su historia inspire a personas de todas las creencias a registrarse y ayudar a salvar vidas como las de Elif.

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