Larger Image: 
Alejandro & Santiago Mata Mill

Alejandro & Santiago Mata Mill

En Español

Heart Recipient & Son
July 10, 2011
CHI Baylor St. Luke’s, Houston, Texas

Alejandro Mata Mill had cardiomyopathy on the left side of his heart, leading to enlargement, ventricular tachycardia – and heart failure. He was only 31, and he had a 4-year-old son to take care of.

“I felt weak, I couldn’t breathe, walk, eat or do anything. My life just stopped.”

Alejandro was placed on the waiting list for a new heart in February 2011, but his condition immediately worsened. His doctor told him he would need a left ventricular assist device (LVAD) – a mechanical pump implanted inside his chest to help his heart pump blood. He was still recovering from that surgery, hoping it would be enough to restore his heart, when he received the call for his miracle.

Alejandro’s transplant took place July 10, 2011 at CHI Baylor St. Luke’s Hospital. Five months later, he wrote to his donor’s family, and a year after his transplant, they met. It was a small meeting at a Pappadeaux restaurant in Beaumont, Texas – his donor had loved seafood.

There, Alejandro learned more about his donor, Kurt Lambright. Kurt had been a baseball player, bull rider and an all-around friendly guy.

“When I met his family, I realized that everybody loved him. He has a beautiful family with great values.”

When they met the second time, it was a much larger affair – Alejandro brought his son and met all of Kurt’s friends and family – more than 80 people. Everyone took turns listening to Kurt’s heart in Alejandro’s chest.

“After the transplant, I experienced a chain of miracles. The miracle to recover and to be able to have a normal life – after having lost even the most basic capabilities – has given me an immense appreciation of life and the meaning of being alive.”

Since his transplant, Alejandro earned a master’s degree in corrosion engineering. Now he divides his time between Houston, Texas, and his work for PDVSA, the oil company in his home country of Venezuela. Grateful for a second chance to fulfill his role as a father, Alejandro spends as much time as possible with his 10-year-old son, Santiago – especially playing soccer.

“I believe that when a person says ‘YES’ to organ and tissue donation, he or she doesn’t know the amazing impact they will have,” Alejandro said. “They may think one of their organs might save one person, but in reality, they are saving a whole family.”

Alejandro also gives back by volunteering with LifeGift. He has participated in multiple TV, radio and newspaper interviews, and hopes to one day write a book about his journey.

 


Alejandro & Santiago Mata Mill

Receptor de corazón e hijo
10 de julio de 2011
CHI Baylor St. Luke’s, Houston, Texas

Alejandro Mata Mill tenía miocardiopatía en el ventrículo izquierdo del corazón, lo que provocó un agrandamiento, taquicardia ventricular e insuficiencia cardíaca. Tenía tan solo 31 años y un hijo de 4 años a quien cuidar.

“Me sentía débil, no podía respirar, caminar, comer o hacer algo. Mi vida simplemente se detuvo.”

Alejandro fue puesto en la lista de espera para un nuevo corazón en febrero del 2011, pero su condición empeoró de inmediato. Su médico le dijo que necesitaría un dispositivo de asistencia ventricular izquierda (DAVI), una bomba mecánica implantada dentro de su pecho para ayudar al corazón a bombear sangre. Todavía se estaba recuperando de esa cirugía, esperando que fuera suficiente para restaurar su corazón, cuando recibió la llamada de su milagro.

El trasplante de Alejandro tuvo lugar el 10 de julio del 2011 en el Hospital CHI Baylor St. Luke’s. Cinco meses después, le escribió a la familia de su donante, y un año después de su trasplante, se conocieron. Fue una pequeña reunión en un restaurante Pappadeaux en Beaumont, Texas; y es que a su donante le encantaban los mariscos.

Allí, Alejandro conoció más acerca de su donante, Kurt Lambright. Kurt había sido un jugador de béisbol, jinete de toros y un tipo amistoso.

“Cuando conocí a su familia, me di cuenta de que todos lo querían. Él tiene una hermosa familia con grandes valores.”

Cuando se encontraron por segunda vez, fue un evento mucho más grande: Alejandro trajo a su hijo y conoció a todos los amigos y familiares de Kurt, más de 80 personas. Todos se turnaron para escuchar el corazón de Kurt en el pecho de Alejandro.

“Después del trasplante, experimenté una serie de milagros. El milagro de recuperarme y poder tener una vida normal, después de haber perdido incluso las capacidades más básicas, ello me ha traído un inmenso aprecio por la vida y por el significado de estar vivo.”

Después de su trasplante, Alejandro terminó una maestría en ingeniería de corrosión. Ahora divide su tiempo entre Houston, Texas, y su trabajo para PDVSA, la compañía petrolera en su país de origen, Venezuela. Agradecido por una segunda oportunidad de cumplir su papel como padre, Alejandro pasa el mayor tiempo posible con su hijo de 10 años, Santiago, especialmente jugando fútbol.

“Creo que cuando una persona dice ‘SÍ’ a la donación de órganos y tejidos, él o ella no se dan cuenta del impacto increíble que tendrán", dijo Alejandro. “Pueden pensar que uno de sus órganos podría salvar a una persona, pero en realidad, salvan a toda una familia."

Alejandro también trata de ser agradecido y se ofrece como voluntario de LifeGift. Ha participado en múltiples entrevistas de televisión, radio y periódicos, y espera algún día escribir un libro sobre su experiencia de vida.

Side Body: 

Kurt Lambright

Alejandro's donor, Kurt Lambright

Connect with us: